

La Proteína C Reactiva (PCR) es un marcador inflamatorio que el hígado produce en respuesta a procesos infecciosos, inflamatorios o autoinmunes. Su medición permite evaluar el grado de inflamación activa y monitorizar la respuesta al tratamiento en enfermedades reumáticas.

La Velocidad de Sedimentación Globular (VSG) mide la rapidez con que los glóbulos rojos caen en una muestra de sangre. Una VSG elevada indica inflamación, infección o enfermedad autoinmune activa, y se interpreta junto con la PCR en el seguimiento reumático.

Los anticuerpos anti-CCP son marcadores altamente específicos de la Artritis Reumatoide, con una especificidad superior al 95%. Su detección temprana permite iniciar tratamiento modificador de la enfermedad antes de que el daño articular sea irreversible.

El Factor Reumatoide (FR) es un autoanticuerpo clásico de la Artritis Reumatoide, presente en el 70–80% de los pacientes. Forma parte de los criterios diagnósticos internacionales ACR/EULAR y se interpreta siempre junto con los anti-CCP y los marcadores inflamatorios.

El ácido úrico es el producto final del metabolismo de las purinas. Niveles elevados en sangre (hiperuricemia) pueden provocar el depósito de cristales de urato en articulaciones y tejidos, causando gota, una forma de artritis cristalina aguda y recurrente.

El perfil reumático es un panel de estudios de laboratorio diseñado para el diagnóstico diferencial de las enfermedades reumáticas. Combina marcadores inflamatorios, anticuerpos específicos y parámetros metabólicos en una sola extracción de sangre.

Los Anticuerpos Antinucleares (ANA) son autoanticuerpos dirigidos contra componentes del núcleo celular. Su detección es el primer paso en el estudio de enfermedades autoinmunes sistémicas como el lupus eritematoso, el síndrome de Sjögren y la esclerodermia.