Mitos y realidades de las alergias

Mitos y realidades de las alergias

Mito # 1: La alergia mejora con los años.

En muchos pacientes se da un proceso llamado la “marcha de la alergia” donde una persona alérgica empeora con los años y se vuelve alérgica a cada vez más cosas. Las alergias pueden aparecer en cualquier edad, aunque las de vías respiratorias son más frecuentes en los niños.

Mito #2: Las mascotas producen alergias.

Los pelos o plumas de los animales domésticos en sí mismos no producen alergia. Lo que se convierte en un factor alergénico para algunas personas es la caspa que se encuentra en la piel del animal, como también la orina y la saliva en algunos casos.

Mito #3: Si se evita el alergénico, la alergia desaparece.

La mayoría de las personas son alérgicas a más de un factor. Aproximadamente entre 40 y 50 millones de estadounidenses sufren de algún tipo de alergia, según la Academia Americana de Alergia, Asma e Inmunología (AAAAI).

Mito #4: Todas las flores producen alergia.

Son realmente pocas las personas que sufren de alergia por tener contacto directo con flores. Los alergénicos más comunes son el polen producido por los árboles, el césped y las algas y en menor medida las flores. Dentro de las flores, las de más color son las que menos alergia producen.

Mito #5: Las vacunas contra la alergia no son efectivas.

Las vacunas contra la alergia son la única terapia que potencialmente logra curar la reacción alérgica. En los mejores resultados, se logra un porcentaje de cura de un 85%. Los alergistas son especialistas que administran y organizan el tratamiento con las vacunas.

Mito #6: Hay que exponer a los niños a los alergénicos desde temprano.

Los niños que son alérgicos deben evitar entrar en contacto con estos factores. La tolerancia a estos alergénicos no se resuelve exponiéndolos a ellos sino con un tratamiento inmunológico y medicamentoso.

Mito #7: La lluvia y la humedad empeoran la alergia.

El mejor día para salir al aire libre durante la temporada de polen es el día siguiente a una intensa lluvia. La lluvia lava y arrasa con el polen del aire y es tu aliada en contra de la alergia.

Mito #8: Si no fuiste alérgico de niño, no lo serás de adulto.

De adulto también puedes desarrollar muchas alergias, muchas veces a partir del encuentro con nuevos alergénicos o de un cambio de medio ambiente.

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